El 12 de Octubre la fiesta de la discordia

La celebración de la fiesta nacional de cada Comunidad Autónoma hace que en muchos casos la vivencia del día de la Hispanidad vaya poco a poco perdiendo relevancia, siendo en muchas ocasiones denostada por las propias fuerzas políticas de diverso rango, por considerar casposo celebrar una fecha que nos recuerda el descubrimiento de América. Y somos tan patrióticos que consideramos una desgracia haber transmitido la cultura y la religión a tantos pueblos hermanos. Eso cuando no se superpone la consabida lucha territorial por la propia independencia de la nación española. Y se reniega de la bandera que nos representa a todos.

Ya se está hablando de las ausencias en el tradicional desfile militar, presidido por el Rey y la Familia Real, desfile que realizan en Francia sin mayor problema cada 14 de julio, aglutinando el fervor patriótico de los galos que también tienen sus peculiaridades regionales. Pero el español cautivo de su ideología separatista o republicana, no quiere la foto que defienda la unión de España y la carga histórica que esta representa a todos los niveles en el mundo.

En este día además celebramos también a la patrona de España, la Virgen del Pilar cuya raíz histórica con la aparición al apóstol Santiago nos ha dejado en herencia la fe que profesan tantos españoles. Motivo de más para provocar sarpullidos en algunos que no cesan de atacar la religión con normativas que ponen la zancadilla a las escuelas concertadas o con imposiciones de orden ideológico que va en contra del ideario de sus centros.
Por si fuera de interés en 2014 la Organización de Naciones Unidas (ONU) declaró el doce de octubre como el Día de la lengua española, lo que significa un elemento más de unión y consolidación del mundo hispánico a ambos lados del océano Atlántico.

Es decir que no sentirse orgullosos del día nacional es una peculiaridad de esas dos Españas de las que hablaba Unamuno en tiempos aciagos. Nadie en Estados Unidos siente que no deba rendir homenaje a su bandera ni celebrar su fiesta nacional el 4 de julio. Tanto en Francia como en EEUU, como en España, cada fecha revive un acontecimiento histórico que cambió el rumbo de esas naciones, convirtiéndolas en abanderadas y pioneras de unas ideas y de unos valores.

La dispersión educativa en las Comunidades Autónomas ha hecho que se prime el día de la Comunidad Autónoma como celebración, postergando el 12 de Octubre y su carga aglutinadora y de unión de dos continentes. Tenemos que lamentar que esa educación de reinos de taifas divididos en diecisiete Comunidades, con sus peculiaridades regionales y lingüísticas que tanto nos enriquecen, sea la causa de esa desafección general en las nuevas generaciones hacia nuestra Fiesta Nacional.

Hasta hace poco el deporte servía como aglutinador de ese fervor por la patria, hoy en cambio incluso eso se ha desvanecido. Y no es más que una de las consecuencias de los muchos errores cometidos durante la Transición, que ahora pagamos con una política errática y una país divido en lo más profundo de sí mismo.

Acerca de Carmen Bellver

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