“Hazme justicia frente a mi adversario”

El Evangelio de hoy nos enseña a orar a tiempo y a destiempo (Lucas 18, 1-8), en todo momento. Pero la viuda, ejemplo de cualquier orante, pide justicia. Y en esas estamos, que debemos orar especialmente en estos momentos cruciales donde el Nuevo Orden Mundial se impone como poder económico que sojuzga el estado de bienestar y como poder ideológico que impone las leyes del aborto, la ideología de género y la eutanasia; todo ello con vaselina democrática pero forzando a unos cambios drásticos en el derecho natural.

Y de esta manera debemos mantenernos unidos porque la Iglesia surge como la única voz que va denunciando esta llamada por el Papa Francisco “colonización ideológica”. A fuerza de escuchar en los medios que no hay dinero para cubrir las pensiones, surgen leyes que llevan a la miseria a las personas mayores. No se habla en cambio, de aquellos que se enriquecen negociando sobre los alimentos o el armamento que se crea para traficar inmisericordemente con la muerte.

Hoy el Evangelio nos pide orar con la confianza de que Dios siempre escucha. Hemos vivido momentos terribles en España y en Europa durante el siglo pasado. Sin embargo la sangre de los mártires y las oraciones de los fieles hicieron tumbar las dos nefastas ideologías nazi y comunista que sojuzgaron durante largo tiempo a la sociedad.

Es más, nos acusan de neuróticos que ven conspiraciones por doquier. Pero ahí tenemos las voces de los políticos que claman por socavar los principios religiosos que se les oponen. Y cuando la Iglesia defiende al ser más débil y la justicia social, lo hace bajo el principio de la libertad de expresión y de la libertad religiosa. Nosotros no imponemos a la sociedad nuestros valores, los proponemos abiertamente. La sociedad del descarte de la que habla el Papa Francisco, es posible porque hay poderosas estructuras que gobiernan el precio de los alimentos y los intereses bancarios de los pobres ahorradores.

Hoy debemos oponernos por principio moral a ese nuevo Orden Social que de manera sibilina se cuela en las noticias, en las películas, en los documentales. Y que poco a poco lleva a una mentalidad laxa conforme a esa nueva sociedad que se pretende crear. Nadie va a oponerse frontalmente a la religión católica, es mejor socavar desde su interior como un caballo de Troya aquello que molesta a esos próceres que gobiernan el mundo.

De esa manera nos encontramos como en el Siglo de Oro con los alumbrados actuales que van promulgando renovaciones en dirección a esa nueva sociedad. Abundan los sofistas que juegan un papel espectacular en los medios, diciendo todo tipo de barbaridades que dejan alucinando a los fieles. Seamos consecuentes con lo que nos pide hoy el Evangelio y con lo que promueve el Papa. Unas obras de misericordia corporales y espirituales.

Nos sobran pregoneros ateos que ensalzan a los misioneros, como si la Iglesia fuera exclusivamente una gran ONG, cuando de lo que se trata es de predicar a tiempo y destiempo la salvación y el Reino de Dios.

Acerca de Carmen Bellver

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