El descafeinado DOMUND de la interculturalidad

Estamos ya en esa fecha simbólica que representa a todos los hombres y mujeres entregados al Evangelio que dejan todo para ir a países lejanos. El Domund se vive ahora con poco ardor, ya no tenemos esa ilusión por convertir a paganos, como vivía la propia Santa Teresa de Jesús dispuesta al martirio en tierras moriscas. Ahora se apaga el ímpetu de llevar la Palabra de Dios , por llevar ayuda de todo tipo. Por aquello de que la fe sin obras es una fe muerta. De manera que cada congregación tiene su propia ONG dispuesta a dar trigo y a enseñar a pescar, pero tan respetuosa con la idiosincrasia del pueblo donde realizan su labor, que les da miedo proclamar la Palabra de Dios.

Ya no se lleva lo de convertir infieles, más bien tendemos a estar incardinados en los ritos y costumbres ancestrales de aquellos pueblos lejanos. Y de esa guisa encontramos a quienes odian todo lo que huela a proselitismo. Lo hemos oído en boca del Santo Padre y a una se le quedan los pelos como escarpias. Porque realmente lo que hace cada Eucaristía al finalizar es enviarnos a predicar la Palabra de Dios.

Claro, que está bien poner en práctica las obras de misericordia y ocuparse de los más necesitados, pero sin olvidar las obras de misericordia espirituales, que nos obligan a enseñar al que no sabe y dar consejo al que lo necesita.

Mañana será un día para aportar nuestras dádivas a favor de los misioneros que están por esos mundos de Dios. Lo único que pediría es que tengan pasión por Evangelizar no sólo con las obras, sino también con la Palabra de Dios en las manos. Y es que hemos llegado a conclusiones peregrinas, como que vale ser buena persona y ya está. Pero lo cierto es que no sólo cuenta eso. Nosotros estamos arraigados en una acto de amor que se entrega a los demás para la salvación de sus almas.

¿Por qué ya no se habla de la oración por los fieles, vivos y difuntos?.¿ Por qué ya no se predica que la oración puede transformar el corazón y es el único camino que nos lleva a obrar de acuerdo con la voluntad de Dios.?.

No obstante, no podemos negar el arrojo y la valentía de quienes abandonando todo comparten en otras latitudes las miserias y alegrías de sus moradores, hasta el derramamiento de la propia sangre si es necesario. Por ello en este día del DOMUND, aportamos nuestra ayuda para cubrir sus necesidades materiales, pero sobre todo, ofrecemos nuestra oración para que sigan siendo en la frontera hombres y mujeres de Dios que propagan el Evangelio a tiempo y a destiempo, presentando a ese Dios hecho hombre dispuesto a dar su vida por los demás.

El encuentro con el crucificado y el resucitado, da sentido a nuestra vida cristiana aquí y en donde sea. Porque a través de ese misterio sublime sabemos que nosotros podemos también entregarnos a los demás con la gracia de Dios, no con mera fuerza de voluntad.

En mundo global donde la interculturalidad y el ecumenismo toman cada día más fuerza, debemos estar prestos a disponernos a ser testigos del Evangelio, por encima de cualquier otra consideración, eso es lo que representa el DOMUND en este domingo de gracia.

Acerca de Carmen Bellver

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