El misterio cristiano

Tengo en la memoria una imagen de hace años, pero que sigue repitiéndose en la actualidad: la gente en las celebraciones se queda en la calle. Es una especie de pose frente al sacramento o el acto religioso que sucede en el templo. Es la rebeldía de los inconformistas, de quienes no quieren verse mezclados con la religión pero, naturalmente están acompañando a quienes han decidido recibir el bautismo, la confirmación, el matrimonio o la misa del difunto. En todos los casos encontraremos gente fuera de la iglesia, acompañando a quienes desean recibir la fuerza de los signos sacramentales.

Recuerdo mi infancia con esas gentes en la calle, al margen del acontecimiento religioso. Y al preguntar por ello la respuesta es que ellos no creían en la Iglesia y por tanto no entraban en ella, estaban acompañando a los familiares, nada más. Y así esta triste estampa sigue presente en la actualidad si cabe con mayor multitud, tal vez con más indiferencia que inquina, porque en cuestiones de ateísmo militante solemos inclinarnos más por el agnosticismo indiferente.

Sin embargo, también suceden fenómenos curiosos de gente que acompañando a un amigo en el día de su boda ha recibido la sorpresa de encontrarse con el banquete del Señor, con lo sagrado; de una manera indirecta algo llega a su corazón. Es la actitud respetuosa del amigo que descubre que le han robado una parte fundamental de la historia de la humanidad, al haberle educado al margen del Evangelio. Porque al escuchar la Palabra de Dios se ha sentido interpelado. Recuerdo que más o menos ese fue el caso de la mediática Teresa Forcades, quien vivió el encuentro con el Evangelio como un descubrimiento deslumbrante, con enfado por haber sido privada hasta entonces de esa dimensión espiritual. También el poeta Paul Claudel vivió una experiencia significativa para su conversión mientras unos niños entonaban en la catedral el Magnificat.

Deberíamos acudir con tanta reverencia a los actos religiosos que quienes estuvieran presentes de refilón, sintieran que algo les sacude su interior. Y esto me recuerda la algarabía de bautizos y comuniones donde el sacerdote se desespera intentando explicar la importancia del sacramento, mientras se escucha el murmullo de quienes están allí de mera presencia. Sé que es un sufrimiento que ofrecen los sacerdotes para mayor gloria de Dios, porque se desesperan año tras año y desean que finalicen las fechas cuanto antes. Sin embargo es posible que allí surja también el deslumbramiento para alguien. Es una oportunidad que no se debe desaprovechar.

Es probable que alguien le llame la atención que en el momento de las preces se ruegue por la conversión de quienes viven alejados de Dios; que se sorprenda porque se suplica por la paz de los pueblos o por los gobernantes; por quienes viven solos y abandonados. No es extraño este tipo de arrobamiento momentáneo por parte de un ateo, que se asombra de la belleza de la liturgia. Ha sucedido en numerosas ocasiones. Por eso cada Eucaristía debe vivirse con la intensidad que requiere.

Profesamos la comunión de los santos, rogamos unos por otros, nos acordamos de los vivos y difuntos y recibimos el Misterio de la Eucaristía sabiendo que nosotros también nos ofrecemos como víctimas en el Sacramento del Altar. Que sepamos dar fe de nuestra esperanza, que podamos ser instrumentos en manos de la voluntad del Señor, dóciles a su llamada. Porque gracias al sacrificio Eucarístico el mundo se sostiene en manos de la Misericordia de Dios. Paz y bien.

Acerca de Carmen Bellver

Colabora en los medios de comunicación aportando su visión desde el humanismo cristiano
Esta entrada fue publicada en Religión. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s