Hasta la vista Agustín. Todos estamos de paso

El Señor en su caminar por la tierra se afligió con los afligidos. Hoy se celebra el funeral de un joven que ha sido llamado a la casa del Padre, de repente, en medio de un patio lleno de escolares alegres y desenfadados, practicando sus juegos. Una pérdida repentina que nos lleva a plantearnos el por qué Señor. Qué sentido tiene que te lleves a un joven en la plenitud de su vida, con apenas trece años, dejándonos a todos consternados.

Y busco la respuesta en las lecturas de hoy y he de confesar que me cuesta hacer encajes de bolillos con ellas para encontrarme en paz. Porque esta situación te puede enfadar con Dios, y está bien increpar al cielo, los sentimientos se deben expresar. Y lo único que me sirve de sosiego es saber que donará sus órganos, que salvará vidas. Pero también sé que su vida no ha sido en vano, ha amado a su familia, a sus amigos, ha multiplicado su entrega a una velocidad sprint. Todos estamos llamados a la Pascua con el Señor, el ha encontrado la mejor parte aunque nos cueste aceptarlo

Porque sabemos que estamos de paso y que nuestro destino final es ese encuentro con Dios. En ello, Agustín ha salido ganando, su encuentro con la eternidad nos pone a todos frente a nuestra propia finitud y a preguntarnos qué es más importante en esta vida  finita. Y para el cristiano lo importante está precisamente al otro lado de las sombras de la muerte, en la luz perpetua, en la comunión de los santos.

Su alma forma parte ya de todos nosotros cuando nos reunimos en oración. Participa de las súplicas por los que nos quedamos aquí. Intercede a Dios por sus familiares y amigos.

Lo que nos afecta es que una vida en plenitud sea cortada como una flor, pero debemos recordar que su perfume permanece en nuestra memoria. Y que la Resurrección de Cristo es la victoria sobre el mal y la muerte. Estamos llamados a la vida eterna, ese encuentro con el bien y el Amor, es un deseo que permanece oculto en el interior de todos nosotros mientras recorremos la vida.

En sus exequias habrá gente de fe vacilante, ateos, agnósticos. Nosotros los creyentes ofrecemos nuestras plegarias en una despedida provisional, porque existe prometida una reunión Con Cristo, donde no volveremos a separarnos jamás. Es un hasta pronto, y un aprender a vivir por parte de nosotros en comunión con quien “se durmió en el Señor”.

Ahora ya me siento más tranquila, ya no increpo a Dios preguntándole el por qué. Sé que Agustín está en las mejores manos que nadie jamás puede estar. Orar por él nos une a todos. “La Iglesia que, como Madre, ha llevado sacramentalmente en su seno al cristiano durante su peregrinación terrena, lo acompaña al término de su caminar para entregarlo en las manos del Padre” Cate. 1683. Descanse en paz y brille para él la luz perpetua.

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Acerca de Carmen Bellver

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