El sentido de la Trascendencia

Pasamos por momentos de sequía en la fe católica en Europa, mientras que proliferan todo tipo de experiencias que suplen el sentido de la trascendencia que el hombre lleva dentro de sí mismo desde el momento de la Creación.

Hemos edulcorado el mensaje del Evangelio en un sentido de bondad universal que confundimos con la misericordia. Nos hemos quedado sosos, como dice Juan Manuel de Prada. Y estamos sosos porque no hay fuego en nuestro corazón, fuego que nace de la oración constante y permanente. Si el ser humano deja la oración por un activismo desaforado, cae en la trampa de la autosuficiencia.

Lo poco que se puede hacer, a veces, se consigue de rodillas. Aunque no podemos quedarnos en el Tabor y hemos de dar respuestas a las necesidades de nuestro tiempo. Sin embargo, también vivimos un momento esperanzador con propuestas que exigen una mayor autenticidad de nuestra vida. En el Evangelio de hoy se nos exige no servir a dos señores. Porque despreciará a uno y amará al otro. Andar agobiados por las cosas que no son del Señor, produce finalmente la servidumbre al mundo. Y la respuesta es diáfana: Buscad sobre todo el Reino de Dios y su justicia..( Mateo 6,24-34)

La justicia de Dios es bastante más exigente que la justicia del mundo cuyos ojos van vendados. El Reino de Dios exige predicar su Palabra en todo tiempo y ocasión y vivir continuamente volcados en sus manos. Estamos llamados a ocuparnos de la salvación de las almas y de la conversión de los corazones a la Verdad.

Parece que esto ya no cuenta, y la dispersión de opiniones y juicios sobre tema tan fundamental ha hecho que muchos consagrados sufrieran en sus carnes la sequía pavorosa de su propia vocación, dejándose por el camino lo fundamental de su misión: ser testigos del Evangelio y darlo a conocer en todo el mundo.

“Que la gente solo vea en nosotros servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios”.(1Corintios, 4-1-5) Sin embargo mientras tanto sesudos intelectuales van desnudando a Dios de todo misterio, dejando un vacío existencial a su alrededor que llega a contradecir la Verdad revelada en la Tradición.

Y es precisamente en aquellos que guardan los misterios de Dios, aquellos que oran día y noche en quienes se manifiestan los frutos. El extraordinario aumento de las clarisas de Soria, que os enlazo manifiesta que la Iglesia no es una ONG, sino el Templo del Espíritu Santo. y sus carismas diversos obran de multitud de modos. Pero todos ellos se cimentan en la voluntad de Dios, no en nuestras fuerzas.

Quienes dicen que las iglesias están vacías y que las diaconisas no las llenarán, como no han llenado los anglicanos sus iglesias, confunden la parte por el todo. Las iglesias están vacías porque no sabemos formar comunidades de creyentes al estilo de los primeros cristianos. Y no sabemos contagiar la fraternidad que significa el Reino de Dios. Tal vez porque nos hemos olvidado de dirigirnos al Padre y mientras tanto hemos intentado obrar por cuenta propia dispersándonos con el mundo.

Anuncios

Acerca de Carmen Bellver

Colabora en los medios de comunicación aportando su visión desde el humanismo cristiano
Esta entrada fue publicada en Religión. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s