Palabras de fe

Qué listos son estos teólogos que nos explican que lo escrito en los Evangelios no es tal cual. En definitiva parecen no considerarlos Palabra de Dios. ¡Ay de los eruditos!, ya decía Jesús que tuviésemos cuidado de los letrados y fariseos. Yo creo que el Señor pasó haciendo el bien y realizó muchos milagros, obró en forma que afecta a las leyes de la naturaleza. Como sucede en la vida cotidiana cuando hay milagros en Lourdes u otros lugares, en circunstancias que nadie puede explicar.

Decir que quienes creemos en el Evangelio tenemos una fe infantil, es subirnos al altar de los hijos de Dios, puesto que como decía Jesús “si no os hacéis como niños, no entraréis en el Reino de los cielos”.(Mateo 18-3). En esta Cuaresma debiéramos sentirnos más humildes, menos ufanos de nuestros supuestos saberes, que provienen del estudio de otros humanos, dispuestos a interpretar según determinadas corrientes y exégesis.

No hacen falta santos y sobran teólogos. Santos que llevan a la vida cotidiana el evangelio, sin abrir fisuras entre los fieles, sin mofarse de la buena fe. Quieren elucubrar que lo hagan, pero ay de quienes roban la legítima creencia en los poderes de Jesús. No es que necesitase realizar prodigios, pero es la manera más clara de abrir los ojos a quienes están cegados por la autosuficiencia.

Yo enviaría a investigar cómo se realizan sanaciones espontáneas al invocar la intercesión de cualquier santo. Al ponerse en mano de Dios. Y lo haría como lo realiza la Iglesia con gente científica e increyente que analiza caso por caso, con las pruebas necesarias, para testificar que no comprenden el motivo de esa salida de un coma irreversible, por ejemplo.

Hoy el Evangelio es claro y contundente Lázaro resucita de la muerte y lo hace con el poder que le ha sido conferido a Dios para realizar aquello que crea conveniente. En este caso para que quienes estaban alrededor creyeran en Jesús como hijo de Dios.

Y yo me lo creo a pies y puntillas. Afortunadamente el pasaje de hoy nos lleva a humanizar la figura de Jesús, quien manifiesta su congoja ante el inevitable óbito de Lázaro, sus palabras no dejan de ser un canto a la esperanza. La muerte no es el final, su amigo Lázaro está enterrado cuatro días. Pero para Él todo es posible, hasta resucitar a los muertos.

Creamos en la Palabra de Dios, Él nos ha dicho que si tuviésemos fe como un grano de mostaza podríamos mover montañas. ¿Es una exageración?. Yo creo que es la manifestación de que el poder de Dios se realiza aún cuando prefiera hacerlo de manera discreta.

Mi fe sencilla cree que Jesús devolvió la vista a los ciegos, curó a los paralíticos, resucitó a los muertos, dio de comer a las multitudes, caminó por encima de las aguas.

Creo y profeso cada una de estas manifestaciones de la divinidad de Jesús que ha seguido obrando prodigios a través de los santos y de manera continua desde hace dos mil años.

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Acerca de Carmen Bellver

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