Cuaresma: el manantial de la esperanza

Hemos entrado en Cuaresma y parece que eso del ayuno, la abstinencia y la limosna, no está de moda. Al parecer convierten este tiempo de ornamentos morados en un tétrico paréntesis a la espera de la Pascua. En definitiva aquello por lo que somos cristianos, puesto que creemos en la Resurrección y el triunfo de la vida frente a la muerte. De manera que muchos insisten en pasar página. Sin embargo, este tiempo es precioso, por la oportunidad que nos ofrece de vivir de manera más entregada al prójimo. Por convertir nuestros ayunos no sólo de alimentos, que también es recomendable en una zona donde la sobre-alimentación se pesa en kilos. Pero es bonito pensar en el ayuno de aquello que más me cuesta. En ocasiones no utilizar la crítica fratricida, la murmuración envenenada, es un buen comienzo. No abusar de los espectáculos que nos alejan de Dios, que nos distraen de la oración. Tiempo por tanto para compromisos con el Señor.

No entiendo por qué la gente especula con estas recomendaciones de la Iglesia que son como decía el Evangelio de este domingo la entrada en nuestro propio desierto. En definitiva buscar momentos de soledad para adentrarnos en aquello de lo que tal vez estemos necesitados de liberación. Tiempo por tanto para las cuentas de conciencia, si es que esto no se ha quedado también desfasado. Por aquello de que en definitiva siempre estamos en el mismo punto de partida, y con las mismas de siempre.

El Evangelio de hoy( Mateo 6, 7-15) es muy claro cuando habla de entrar en nuestra habitación y no ser muy palabreros, porque el Señor ya sabe lo que nos conviene. Hoy nos vuelven a enseñar la oración del Padre Nuestro, que me permito desmenuzar. En primer lugar santificamos a Dios a quien sabemos que es lo más grande que hay. Y luego le pedimos la gracia de que venga su Reino, que siempre es de justicia y de paz. Nos damos cuenta que hacer su voluntad es el camino seguro de la santidad y se lo pedimos con sencillez. A continuación le pedimos el pan nuestro de cada día. No sólo el alimento cotidiano sino también el espiritual. Para seguir suplicando que nos perdone y nos enseñe a perdonar a los demás. Le rogamos que no nos deje caer en la tentación, que no es una sino un rastrillo interminable que ahora en Cuaresma podemos ir detectando. Y desde luego le pedimos que nos libre del Maligno, del mal en mayúsculas.

Y esa magnifica oración, desmenuzada y orada desde el corazón es todo el compendio que necesitamos para entrar en conexión con Dios. Por supuesto existe la oración mental, la meditación y las prácticas de piedad habituales. Pero donde se entone un buen Padre Nuestro la gracia se derrama alrededor del orante. Pedimos por nosotros y por los demás. Y luego están esas obras cotidianas del hacer y deshacerse por los demás, que son de nuevo una buena ocasión de oblación. No es que la Cuaresma sea algo penoso y triste. Porque la gracia de vivir volcados hacia Dios con las prácticas habituales de entrega y donación,no nos convierten en seres avinagrados, muy al contrario, se trata de ser más libres cada día. Menos atados a los yugos mundanos. A las esclavitudes de la moda u otro tipo de fardos que pesan y de los que hay que soltar lastre.

Pues bien, seamos de los que nos tomamos la Cuaresma en serio y con alegría, como tiempo en que se vive mas intensamente la fe a la espera de ese gran acontecimiento de la Pascua. Yo al menos lo veo como una gran oportunidad para intensificar la relación con Dios desde el compromiso personal. Y me pregunto si no es que muchos desean sencillamente danzar y cantar sin pasar por la prueba del desierto que es la que el mismo Jesús llevado por el Espíritu deseo realizar. Algo tendrán estos cuarenta días, que son necesarios para enfrentarnos a lo que tiene que venir, la prueba, el fracaso y el triunfo de la vida sobre la muerte.

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Cincuenta sombras de Grey: mercadotecnia viral

Me gusta el cine tanto como la literatura. De ellos he aprendido todo sobre la condición humana y con ellos he disfrutado y experimentado todo tipo de sensaciones. Pero nunca entendí que para construir una historia fuera necesario recurrir a la pornografía. A la banalidad del acto sexual como tema fundamental de la novela o la película. Por supuesto he leído el Decamerón y he tenido también que degustar otras lecturas como las de Henry Miller y su Trópico de Cáncer. En el cine hubo momentos en que parecía que todo giraba entorno a lo mismo, fueron los años del destape en España, pero mucho más lascivas fueron cintas con renombre internacional como El último tango en París. De todo ello sólo puedo decir que las películas entorno al sexo son tan pésimas como las que giran en las novelas por el mismo rondó. Las cincuentas sombras de Grey pueden estar bien escritas, pero no dejarán de ser un alegato sucio que degrada al hombre y la mujer. La violencia sexual convertida en ídolo de masas produce arcadas. Y es sobrevalorada la imagen atractiva de dos jóvenes modernos, convirtiendo el erotismo en nocivo para la buena salud mental de los mismos.

Y lo malo es que han banalizado la sexualidad, el acto más hermoso de unión entre un hombre y una mujer, lo han llevado a un círculo vicioso y enfermizo que tan sólo retrata una patología mental.Patologías como el sadomasoquismo que aumentan la adicción a la pornografía y que deshumanizan. Porque todo rueda tras la búsqueda de nuevas experiencias. Situaciones anormales y atípicas de manipulación mental, de sometimiento de un ser a otro degradando su condición humana.

No caeré de nuevo en la rueda de la promoción interesada de los medios, que pasan por convertir los actos pornográficos en supuestas obras de arte. No es necesario visionar una película que puede embrutecer las relaciones de las personas por mimetismo. Prefiero las historias donde las pasiones humanas se desatan en sentido positivo, no destructivo y pernicioso. Donde el amor es algo más que una pasión puntual, que deja vacías a las personas porque ellas mismas se dan cuenta de que son un mero objeto de placer. Nada más.

Películas o novelas que hablan de las relaciones humanas con sentido, sin entrar en zonas morbosas para estimular audiencias ávidas de novedades carnales o el papel de dominante y sumisa. Yo descarto ahora las películas que no me aportan nada. Pero entiendo la pasión desatada por los jóvenes ávidos de nuevas experiencias. Sin embargo, no tengo noticias de que ninguna de estas películas haya pasado a la meca del celuloide por su calidad. Tampoco creo que una novela erótica por muy superventas que sea pueda llegar a ser considerada una obra de arte.

Para explorar las pasiones humanas existen obras como Lolita de Nabokov, donde se cuentan la obsesión sexual de un hombre sobre su hijastra, dando lugar a una gran película de Stanley Kubrick reflejando la lujuria sin necesidad de una escena explícita de sexo. Llevando a cabo una de las mejores películas del cine de los años sesenta. Todo un clásico tanto la novela como la película. No creo que el resultado de Cincuenta sombras de Grey pueda mejorar en nada la novela, ni tampoco superarla. Es posible que sea un éxito también a nivel de público, pero no por ello se convertirá en una obra de arte.

Puede que quede para la posteridad como el pastiche que todo joven tiene la tentación de conocer, antes de experimentar por sí mismo el verdadero amor. El que no es ni dominante, ni sumiso, sino plenitud de vida de dos seres que crecen y maduran juntos, que aprenden a donarse mutuamente y no a utilizarse de manera vil. En realidad el libro ha sido un experimento de mercadotecnia viral y la película viene siguiendo sus mismos pasos. La crítica literaria y cinematográfica no ve demasiadas conexiones para hablar de una gran obra, más bien es un experimento sociológico al uso que seguirá produciendo estudios sobre el fenómeno viral y cómo se puede conseguir embaucar al público en general con género de pésima calidad.

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Dar con la tecla correcta en la sonata de la vida

La frase no es mía y proviene de un artículo sobre una pianista cuyas circunstancias transformaron su fama y virtuosismo en desgracia, llevándola finalmente a vivir en la calle hasta ser atropellada por un autobús. Pero me ha parecido muy oportuna. En el evangelio de este domingo el leproso da con la tecla correcta. La que le va a cambiar la vida. La que le transforma en un ser nuevo, no sólo exteriormente, limpio de la lepra; me permito imaginar que ese milagro también cambiaría para siempre su vida espiritual.

Son muchas las lepras de este mundo, las marginaciones, los intocables y pobres diablos que no tienen oportunidad de tocar esa tecla correcta. No conocen a nadie que les eche una mano; no tienen referencias para encontrar trabajo; están solos y sin familia. Hoy el Evangelio nos muestra la misericordia del Señor que no teme el contagio, que no teme infringir la ley, que rompe las cadenas de las convenciones para acercarse y devolver la dignidad a un hombre. Alguien que se ha puesto en movimiento. Y eso es lo más importante. Hay que ponerse en camino hacia Dios para ser tocados por El. Y todavía más impactante saber que ambos transgreden la Ley que establecía unas determinadas normas.

En ocasiones condenamos al ostracismo a aquellos que no son como nosotros, que no piensan lo mismo. Les marginamos o peor aún les juzgamos duramente, sin ser capaces de llegar a su corazón. Que es precisamente en único lugar oculto que Dios respeta y valora. Allí de donde salen todas las abominaciones, los odios, las envidias, las maledicencias. Toda esa lepra la llevamos también nosotros en nuestra propia piel. Y tenemos que tener la suficiente fe para pedir ser limpiados de la misma.

Dar esperanza, dar alegría, dar luz a quienes viven en la oscuridad, son las teclas de esa larga sonata de la vida. No hay una sola tecla, son muchas y diferentes. Pero todas tienen la misma afinación para que suene esa sonata como debe sonar, en armonía. Y ese afinador es Dios que nos muestra en el Evangelio el camino a seguir. A veces forzándonos a ir también contracorriente. Cuando llegan situaciones límites una se pregunta si sería capaz de infringir la ley por cumplir la voluntad de Dios. Eso es lo que hicieron los primeros cristianos. Y los que muchos siguen haciendo en países islámicos, arriesgándose al martirio por no renunciar a sus creencias.

Hay algo también significativo en la segunda lectura( 1 Corintios 10, 31): “Cuando comáis o bebáis o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios.” No buscamos ser reconocidos como seres especiales. Nos basta con vivir lo cotidiano en oblación. Por eso cuando llegan momentos difíciles podemos sentir la paz que otorga Dios.

Entramos en cuaresma este miércoles. Oremos porque la lepra de nuestras impurezas sea purificada con nuestras pequeñas penitencias. Esas que no parecen estar de moda. Y sin embargo, sin cuidar de los pequeños detalles es difícil que se produzcan grandes trasformaciones. Es el día a día el camino que nos marca esa gran sonata de la vida. Donde el virtuosismo se consigue como gracia y don pero con la constancia y la preparación cotidiana.

Pero no dudemos que para toca la tecla correcta hay que acercarse como el leproso sin miedo y pedir: “Señor si quieres puedes sanarme”. De lo que sea, de aquello que más falta nos haga. Sea una enfermedad física o moral. En la confianza de que El se apiada de un corazón contrito.

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A vueltas con la fe adulta

Es curioso que el portal de libertad que es Internet sea fuente de tanto sufrimiento. La libertad de expresión ensalzada como diosa de la razón, se proclama vencedora en esta era informativa y des-informativa a la vez , donde se nos puede vender una fe adulta que está adulterada y que puede ser curiosamente una forma más de producir herejías en la Iglesia de manera exponencial a la velocidad de los bits.

Todos los teólogos tienen tribuna libre para publicar, editar y seguir vendiendo sus obras, sean o no sean aprobadas por la Iglesia. El aire fresco que algunos quieren imprimir a la institución eclesial está viciado de raíz, pero no importa. Se trata de crear asociaciones de supuestos represaliados por motivos diversos. Me parece peligroso dar pábulo a los teólogos disidentes. Apelar a la formación por Internet con material que ha sido o puede haber sido censurado por la Doctrina de la Iglesia.

Me preocupa como creyente que se promocionen panfletos de personas que solo se dedican a atacar a la Iglesia. Y comprendo que dentro de ese esquema también se encuentren aquellos que lo hacen fundamentándose en la teología. Sólo que me preocupa que se vaya a formar creyentes que están siendo inducidos a no creer en la Doctrina oficial de la Iglesia. Yo diría que eso es deformar creyentes.

Cuando se lee que todo es opinable y que los dogmas son lo único intocable a una le viene la risa irónica porque ha visto como cada uno de esos dogmas eran vapuleados desde esas mismas tribunas. Si la Iglesia pierde la unidad en lo fundamental y se convierte en un reguero de sectas apologéticas de su propia doctrina, estamos verdaderamente ante un cisma espantoso.

Por otra parte estos señores suelen coger dos o tres firmas que verdaderamente tienen prestigio para unirlas en un tótum revolútum con otras que no se sabe bien de qué van. Se supone que una pagara las consecuencias de este artículo con la moneda del ostracismo. Porque está visto de qué pie cojean todos estos componentes de la fe adulta. Mezclados entre sí, una tienen la duda de si por propia voluntad o por utilización de sus publicaciones como reclamo para dar cierto prestigio.

Tal vez vaya siendo hora de que nos posicionemos claramente y dejemos que esa supuesta libertad de expresión mezcle churras con merinas con tanta frecuencia que es difícil distinguir las piezas de calidad. Personalmente me siento un poco dolida con este acaparamiento de disidentes más discretos unos, más desvergonzados otros. Más formales algunos y totalmente idos la mayoría.

Si la verdadera teología está en manos de estos señores. Yo estoy muy lejos de sus posturas y cada día más próxima a la fe custodiada por la Iglesia, con toda su podredumbre humana. Que por cierto también se da entre quienes se proclaman defensores de la fe adulta.

Me quedo con la simplicidad predicada en el Evangelio una y otra vez. Fue la soberbia y el deseo de sabiduría el primer pecado del ser humano. Es por eso bastante serio que profesores cesados de sus cátedras y teólogos censurados por heterodoxos pueden formar un lobby para marear la perdiz. Pero allá cada uno con sus querencias. Yo procuraré mantener las mías lo más claras posibles. Y desde luego seguiré siendo una bloguera al lado del Papa, creyendo que su primavera es una mera continuidad y que las reformas fundamentales de la Iglesia comienzan por las personas. Siguen por las instituciones y finalizan siempre otra vez podridas por la misma dinámica del mal en el mundo.

Por eso cualquier teología debe apelar a la santidad de vida y si no lo hace, a mi me sobran sus soflamas y sus opúsculos, sus libros y sus comadrejas de amigos. Aprovecho para despedirme por si no puedo escribir durante cierto tiempo. Con dolor por saber que se apoya a determinados personajes a los que he visto ciscarse en lo más sagrado. Tal vez eso de mucho prestigio progresista, pero el progreso nunca estuvo en el error, sino en la Verdad. Y si les preguntan qué es la Verdad probablemente se laven las manos como Pilatos. Saludos a todos.

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Toque de difuntos

Los obituarios me persiguen. Ya ni cuento cuantos ilustres se han ido, pero escucho el tañido lastimero de las campanas de donde resido, tan sentenciosas y monótonas que me hielan como la fría escarcha del invierno. Casi todos los días oigo su quejido lastimero. Se van marchando personas que han formado parte de toda tu vida. Las recuerdas desde la infancia y las ves achacosas antes del tránsito definitivo. También se nos ha ido Amparo Baro, una maestra de la escena, una artista como la copa de un pino y una mujer con vivencias religiosas, al estilo de los artistas; que no dejan de ser peculiares pero profundas.

Disfruto menos de las señores de la escena ahora. Tal vez porque no encuentro autores que despierten mi interés. Pero con Amparo Baró me he criado viéndola en la televisión y en los escenarios y para mi era un personaje entrañable. Ella misma confesaba socarrona que ni era roja, ni comunista y que si hiciera de puta, no iba significar que lo fuera. Pero los papeles encasillan y tienen esa virtud de trasmitirnos la piel de otra persona adosada a la autentica piel de la actriz. Especialmente la televisión es mortífera en ese sentido, su última serie de Telecinco Siete Vidas y el Internado en Atena 3, nos han dejado esa imagen congelada ya en el tiempo.

Si no fuera porque los creyentes cruzamos la muerte siendo el umbral de la esperanza, el dolor y la pérdida sería insoportable. Pero imagino el guiño cómico de la actriz desde donde se invoca por todos los que estamos aquí en el valle de lágrimas y reconforta pensar que uno asume su marcha de este mundo con una filosofía peculiar. Espero que ella encontrara ese camino hacia la paz de Dios.

Y la muerte que es compañera de viaje no hace distinciones. A cada uno le llega cuando menos se lo espera. En edades que hoy son relativamente jóvenes, aunque se encuentren en la tercera de esas etapas vitales.

Pero yo hablaba de Amparo Baró porque era de esas actrices que declamaba con voz rasgada a los clásicos, como se deben declamar. Quien no es capaz de hacer teatro en verso, no ha alcanzado la edad de madurez en la escena. Es una opinión personal,tras haber gozado de toda una generación de autores geniales. Nacida en Barcelona en 1937, Amparo Baró debutó en el teatro con la obra El burlador de Sevilla y convidado de piedra en 1957.Llevaba por tanto cincuenta años subida a un escenario. Y como todo terreno había hecho también cine, rechazando un papel de Almodovar al que considero al leer su guión que estaba completamente chiflado según fuentes de Religión en Libertad. Eran los principios de ese autor que también ha ido girando desde lo esperpéntico hacia otros parajes menos llamativos.

Se nos ha ido también Jose Manuel Lara, un hombre de la cultura, histórico editor del premio Planeta y empresario de éxito. También nos deja huérfanos y abre una etapa nueva en la editorial. Así son las cosas, nadie es imprescindible aunque algunos marcan trayectorias únicas e irrepetibles.

La parca nos acompaña con su guadaña desde que venimos al mundo y está bien que reflexionemos sobre ese momento en el que debemos hacer balance. Porque es aquí donde la fe tiene un componente que nos hermana. Ya no es el éxito de este mundo el que va a contar, sino otras cualidades que no se venden en las cadenas televisivas ni en los programas de tertulianos. Pero la verdad es que lo que primará será la calidad humana de quienes han transitado por esta Tierra y su capacidad de hacer el bien.

Descasen en paz y que brille para ellos la luz perpetua.

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Día de la paz y de la no violencia (incluida la verbal)

Hoy es el día de la paz y la no violencia. Son multitud las guerras que existen en el mundo. Educamos a nuestros escolares a amar la resolución de conflictos con el diálogo y el raciocinio. Porque precisamente la violencia es una sutil y hábil manipuladora que actúa primero en las palabras. Se cuela en las rendijas del vocabulario. La violencia se introduce entre los entresijos de los medios de comunicación con soflamas demagógicas que van preparando el caldo de cultivo adecuado. Esa misma violencia se puede vivir en la vida cotidiana, en el trabajo o en el hogar.

Son fórmulas antiguas de prepotencia que vienen igual de personas que se consideran progresistas o conservadoras. Es un estilo de imposición de acciones. Mucha gente no se da cuenta de ello porque en realidad todos estamos sometidos a ese tipo de violencia en algún momento de nuestra vida. Desde la escuela a la vida adulta. Y esas actitudes son las que llevarán a acciones de guerras en manos de diplomáticos poco avezados en el diálogo o personalidades complejas capaces de abducir a todo un país como fue el caso de Hitler y Musolini.

Por eso es tan importante que la paz se trabaje no como algo que compete a los señores de Naciones Unidas y sus adláteres. Ni siquiera a los presidentes de gobierno. Para la resolución de conflictos entre pueblos hay que sentarse a cicatrizar heridas con el perdón y la justicia en ambas manos. Y esa es la única manera de pacificar naciones. Lo otro, azuzar el odio, asociar la violencia verbal en arengas a una masa dolorida, no sirve nada más que para avivar fuegos.

Lo hemos visto con las viñetas de Mahoma de Charlie Hebdo, que ha provocado por todos los países musulmanes incendio de iglesias y asesinatos de cristianos. Sin embargo, la mayor repercusión estuvo en occidente, donde la diosa de la libertad de expresión se impuso por encima de otras consideraciones que van desapareciendo de nuestra sociedad. Lo vemos en los tertulianos que insultan gratuitamente a sus oponentes, sin presentar razones de peso, tan sólo descalificaciones banales que sirven para maleducar a quienes no sepan distinguir entre libertad de expresión, educación y cultura.

Y por eso este día aniversario del asesinato de un hombre no violento como Gandhi se celebra con multitud de parafernalias que hablan de la hermosura de la paz. Pero la paz también es ternura, comprensión, justicia, empatía, solidaridad. La paz se construye con lazos entre las personas que no están dispuestas a cruzar determinadas líneas. De manera que este día debería ser de reflexión no sólo en las escuelas, sino en toda la sociedad. Porque hay muchos tipos de guerras con frentes sin armas pero son también de destrucción masiva. Y eso lo expresó de maravilla Orwell en la Rebelión en la Granja: El tema principal de la obra es el abuso de poder, y cómo este corrompe a los que lo poseen, llevando a la avaricia, la discriminación y la traición. Así, los cerdos de Rebelión en la granja usan su poder para manipular y engañar a los otros animales y afianzar su dominio sobre ellos.

He ahí la tónica dominante en todos los conflictos humanos, que se resuelve cuando la gente es capaz de reaccionar con no violencia pero con firmeza al abuso. Saber defender nuestras propias posiciones desde el diálogo es una asignatura que no tienen aprobadas ni sus señorías en el Congreso, donde al parecer de lo que se trata es de mostrarse lo más cerril posible para descalificar al contrario.

Pues bien, yo quiero reflexionar con una canción de Boris Vian para finalizar en este día mundial de la Paz.
Señor gobernador
le escribo sólo tres líneas
y no es pedir demasiado
si le ruego que las lea.
Tengo entre mis dedos
las órdenes que me obligan
a partir pronto a la guerra
el miércoles por la noche.
Señor gobernador
le digo que me niego a hacerlo
no tengo razones ni me tienta
matar ningún enemigo.
Y quede claro señor
que esto no es ninguna ofensa
la decisión ya está tomada:
yo quiero ser desertor.

Después de haber nacido
he visto morir a mi padre
irse de casa a mis hermanos
y los llantos de mis pequeños.
Mi madre sufrió tanto
que hoy ya está en la tumba
y se ríe de los hombres
y de los gusanos de su alrededor.
Cuando estaba preso
me quitaron a mi mujer
me quitaron las horas
y mi pasado feliz.
Mañana bien temprano
me iré de casa
y aplastaré en la puerta
las narices de ayer.

Viviré de las limosnas
que me den manos sencillas.
De Alcoi a la Cerdaña
diré a la buena gente
negaros a obedecer
decid no a las órdenes
no vayáis a la guerra
negaros a partir.
Si se ha de perder sangre
pierda señor la suya
haced bien el papel de apóstol
señor gobernador.
Y si mandáis que me persigan
decid a los que salgan por mí
que no llevo ninguna arma.
Podrán disparar tranquilos.

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Dios mío te amo, Tú eres mi salvación

Primero aparece el título, debo haberlo leído o escuchado en algún Salmo, recuerdo ahora que el Salmo 17 se le parece con una variante: Dios mio te amo Tú eres mi fortaleza. Y surge como un runrún interior. Una oración incesante que va creciendo y se repite de manera mecánica. Y ese Dios mío te amo es más un deseo, una finalidad, una búsqueda que se concreta en la segunda oración: Tú eres mi salvación.

Y así de sencilla es la oración y así de profunda. Porque reconocemos que Dios nos salva. Y le rogamos que nos aparte del mal todos los días. Deseamos amarlo y sabemos que el camino pasa por amar a los demás como a nosotros mismos. Pero ¡ay!, en ocasiones descubrimos que no sabemos amarnos tampoco a nosotros. Que nos falta mucho camino que recorrer en la súplica y en la oración. No hablo de falta de autoestima. Ni de depresiones que lleven a la anhedonia. Hablo de que la gente se pierde el respeto a ella misma en muchas ocasiones. Y eso también es una falta de amor.Te pierdes el respeto cuando te dejas llevar sin ser consciente de la presencia de Dios. Y te arrastran las cosas más comunes que te alejan de Él.

Dios mío te amo, es un grito anhelante en cualquier orante. Amo lo que representa Dios: el bien, la paz, el orden, la falta de egoísmo, de envidia, en definitiva de todo mal. Y amo su presencia en los demás y cuando reconozco la belleza en cualquier manifestación artística o terrestre. Porque también hay belleza en la bondad y en los gestos altruistas. Y vuelvo a clamar con la primera oración ¡Dios mío te amo!. Te amo también a través de esa persona que me recuerda a Ti. Te amo en la majestuosidad de un amanecer, en la sinfonía de una orquesta, en la simplicidad de un trozo de pan con jamón. Te amo en lo cotidiano y en lo magnificente.

Y vuelvo ala segunda oración: Tú eres mi salvación. En las noches oscuras, en los tropiezos del día a día. Tú eres mi salvación desde la aurora al ocaso. Y podría añadir, sin Ti no soy nada. Me fascina que cuando no quede rastro mio en esta Tierra pueda gozar del bien y del amor a tu lado. Y me enamora la idea de vivir en gracia permanente. Dios mío te amo, Tú eres mi salvación. Lo eres porque te hiciste uno de tantos, viniste a compartir nuestra suerte y a mostrar que no hay derrota si nos cogemos de tu mano. No la hay porque tras la muerte existe la vida eterna. La vida plena y verdadera.

Y ahora quiero compartir esta oración con mis lectores y que ellos le encuentren su sabor. Que la caten como un buen vino. Que la sorban gota a gota. Y notarán de inmediato la presencia de Él, su fuerza amorosa. Es algo que no falla. Una invocación que salva cuando el tiempo y la rapidez vertiginosa en la que nos desenvolvemos nos hace llegar al finalizar el día sin haber pensado en Dios ni un sólo instante. Y eso es frecuente para algunos. Otros buscamos la manera de que todos los días por la mañana, al mediodía, por la tarde y por la noche. Encontremos un pequeño momento para orar. Pero cuando eso se hace complicado, yo creo que una sencilla oración meditada, sirve para acercarnos a Dios. Una oración de tan sólo dos frases.

A muchos las oraciones vocales no les gustan. Necesitan caminar por otras rutas. Pues pese a todo les invito a que prueben con los Salmos para orar con ellos. Y para coger tan sólo dos frases y repetirlas sabiendo que estamos en presencia del Señor. Otros refieren los devocionarios clásicos. Hay ahora en Internet cantidad de recursos. Y me gustaría pensar que cuando subo al metro o al autobús y veo a la gente leyendo sus stmarphones, alguno puede que esté siguiendo la Liturgia de las Horas o recitando una oración o haciendo una comunión espiritual. Les parecerá pura fantasía, pero esa es mi propuesta de hoy, ojalá les sirva.

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Reflexionando sobre una pregunta del Sínodo de las Familias

De entre las 46 preguntas del cuestionario que el Papa plantea para el próximo Sínodo sobre las Familias, llaman la atención algunas, más que otras. Todo el cuestionario sobre la familia merece a mi juicio un diálogo fecundo entre quienes deseen responder a sus preguntas. Diálogo necesario con otros laicos que viven el drama de la secularización de la sociedad y que responde en el fondo a la pregunta decimotercera del cuestionario: ¿Cómo es posible concebir la familia como «Iglesia doméstica» (cf. LG 11), sujeto y objeto de la acción evangelizadora al servicio del Reino de Dios?

El otro día me hablaban de las confirmaciones en un colegio religioso. En todo el Centro se van a confirmar 20 alumnos. Y es un buen año, según me dicen. La inquietud me golpeó fuertemente. ¿Qué sucede en las familias para que sus hijos al dictado de la libertad de conciencia no deseen recibir el sacramento de la confirmación?. ¿Ha fracasado el colegio o éste está luchando contra algo más fuerte y de lo que no puede sustraerse?.

Puedo entender que de una parroquia sólo salgan 20 jóvenes, pero que de un centro religioso surjan estos datos me hace pensar que “la Iglesia domestica” no ha existido nunca en esas familias. Que jamás han estado por la labor de ser sujeto de evangelizadores al servicio del Reino de Dios.

Y si la pirámide se desplaza no podemos responsabilizar a los catequistas, ni siquiera al mismo centro religioso que se desvive por ilusionar a sus alumnos y busca de manera desaforada el modo de trasmitir la fe. Porque es en la familia donde se vive ese proceso de manera operativa. No basta con dejar a los hijos en un centro religioso y cumplir semanalmente con el precepto de oír misa. Ni siquiera con intervenir en la educación de manera directa. El fallo es de raíz. La fe está como mucho en hibernación en esos hogares.

Probablemente la pastoral matrimonial sea mas necesaria hoy que las catequesis de confirmación. A la postre, la vida adulta en la fe ya comienza con la comunión. Por tanto ir al sacramento del matrimonio con la idea de construir una Iglesia doméstica supondría de entrada desechar miles de parejas que acuden a los cursillos para cumplir con el expediente. Miles de parejas que tampoco han sido educadas en la fe o la viven de una manera sociológica sin el verdadero encuentro con Cristo Resucitado.

¿Cómo van a ser estas parejas Iglesia doméstica, ni evangelizadores al servicio del Reino de Dios?. Si de entrada ni siquiera saben en qué consiste esa gracia del matrimonio indisoluble. Ni creen en la misma. De facto son matrimonios que podrían pedir la nulidad, como han venido haciendo los asesores de famosos al pasar por el Tribunal de la Rota.

¿Vale eso para rebajar las exigencias y considerar que una vez rehecha su vida con otra persona tienen derecho a comulgar?. Este es otro de los temas candentes del Sínodo de la Familia

Pero es que a mi me preocupa lo sustancial. No se forman familias que tengan por objetivo ser Iglesia doméstica, son minoría y si preguntamos en la calle a los miles de casados por la Iglesia veremos que nos falta cultivar el jardín de la familia donde florecen los hijos de cuya educación en la fe no se puede delegar en la escuela.

Es cierto, como dice el Papa Francisco que la fe es una gracia, no se consigue la conversión si no actúa Dios. Pero la predicación y la evangelización es una llamada de laicos y presbíteros. No se puede dejar que la parroquia sea un expedidor de sacramentos. Con unas actas notariales con registros que no sirven para nada. Porque falta en la mayoría de las parroquias relevo generacional.

De manera que la pregunta vuelve a llevarnos a formar esas pequeñas comunidades parroquiales que van creciendo en la fe y no se limitan al recepto dominical y al cumplimiento de los sacramentos por mera costumbre sociológica. La virtud de crear esas pequeñas comunidades también debe pedirse en oración constantemente. Porque la mies es abundante pero los trabajadores son pocos. Rogad al dueño de la mies que envíe trabajadores Mateo 9, 32-38

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“La confesión no es ir a la tintorería a que te quiten una mancha”

Este Papa deslenguado construye titulares con su estilo coloquial. Titulares que unos interpretan de un modo u otro, pero que no dejan indiferentes a nadie. Su último viaje a Asia lo ha demostrado. Especialmente cuando se sitúa en la prueba de fuego de responder de modo espontáneo a los periodistas. Ciertamente la confesión es una de las gracias del catolicismo. Pero tiene una especie de leyenda negra sobre sí misma. A mi juicio se explica mal y también se confiesa mal. Pero es que no hay demasiado interés en los púlpitos por llamar a la gente al confesionario. Temen espantar a la parroquia con costumbres que se han convertido en ritos puntuales de la fe. La Iglesia exige al menos la confesión una vez al año.

Debo admitir que a mí también me cuesta confesarme. Especialmente porque casi siempre caigo en el mismo pozo de las cuentas del debe y haber. Una se preocupa por ser reiterativa. Teme no crecer en la gracia. Casi se exige que ese rato inclinada rogando perdón a Dios produzca un fruto espectacular. Nos volvemos repetitivos pero cuando un sacerdote tras hablar con él de tus miserias te dice que sigas así y que no dudes que vas por buen camino, la puerta de aire fresco se abre y respiras con todos tus sentidos. Si además pide que reces por los sacerdotes, entonces sabes que estás ante el representante de Cristo en la Tierra.

Buenas y malas experiencias en los confesionarios todos las hemos tenido. Por eso habría que retomar las palabras de Papa Francisco y dejar claro que no vamos a descargar la mochila para que todo siga igual. “No vamos a la tintorería a que nos quiten una mancha”. Tenemos verdadero propósito de enmienda. Y si nos cansa repetir las misma cuentas de conciencia, el espíritu de infancia es el mejor aliado. Estamos en manos del Señor quien nos gobierna con suavidad y a veces pide algo tan sencillo como que obremos el bien y nos apartemos del mal.

Luego viene saber distinguir lo uno de lo otro. Como cuando San Pablo habla del himno a la Caridad 1 Corintios 13-1-13. Los grandes pecadores que han sido grandes conversos han encontrado en la confesión a ese Padre que les hace fiesta en el reencuentro. Que les abraza incondicionalmente. Y acudir a recibir un abrazo es mucho mejor que suponer que vamos a contar cosas íntimas a otra persona. Sé de muchos que no se confiesan porque no creen que se produzca ningún efecto con hablar al sacerdote y pedirle perdón. Tampoco soportan el acto de humildad que es previo a inclinarse a quien es el representante de Cristo en la Tierra. Pero yo animaría a que no claudiquen en una primera y última confesión. Hasta los mismos santos como Teresa de Jesús tuvieron reparos con determinados confesores y buscaron a quien les hiciera crecer en la fe. Esa es la principal motivación. Recibir la gracia y la fuerza suficiente para vivir como cristiano.

Tal vez se ha olvidado el confesionario en la misma medida que la conciencia se ha vuelto laxa y ya nada es pecado. En la medida que se olvida que el cristiano tiene como meta la santidad de vida y que no es uno más como el resto. Aunque tenga que pasar como uno de tantos, como paso Jesús entre los suyos. El cristiano está marcado para evangelizar a los demás para llevarles la alegría de la fe. Y para ese camino se necesita transitar con una vida donde la oración y los sacramentos estén presentes. Aunque ya sabemos que nos juzgarán en el amor, no confundamos que ese amor son sólo las obras de misericordia. Hay mucho más por el camino.

“La vida moral también es un culto espiritual” así lo proclama el catecismo. Y hoy es fácil se abducidos por comportamientos inmorales, que se convierten casi en un estilo de vida. Por eso llama la atención que mientras a los primeros cristianos les identificaban por cómo vivían, hoy nosotros pasemos desapercibidos o seamos, a lo peor, anti-testimonio para los demás. La confesión de los pecados requiere conocer primero la fe que profesamos, admitir que hay ofensas graves hacia Dios. Ofensas que a veces se producen en nuestra relación con los demás. Y tener un cierto acto de contrición, que en definitiva es la resolución de no volver a pecar. Y especialmente tener el deseo de amar a Dios y a los demás, pese a nuestros defectos personales. Las obras buenas que llevan el sello de los sobrenatural, que están bendecidas por Dios, son las que atraen a los hombres a la fe y a Dios.

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Entrevista de Religión en Libertad sobre “Al Amanecer de la vida”

Que las personas respondan como amigos es una de las experiencias más gratas que la vida puede ofrecer. Y yo quiero dar las gracias a Religión en Libertad por ocuparse de mi libro Al Amanecer de la vida. En especial a Álex Rosal a quien he tenido el gusto de visionar un video en el útimo encuentro de Blogueros con el Papa donde explica su visión de qué entiende por un digital religioso. En su caso prima más lo testimonial que las noticias, porque le importa más la evangelización que las pequeñas batallas de este reino de embozados. En información religiosa puede ser muy buena esa diversidad, en especial para los asiduos lectores que tomamos nota de los diversos estilos que hay en la red.

Los digitales religiosos de hoy están alcanzando su punto de madurez. Todos sabemos qué vamos a encontrar en un portal o en otro diferente. Y tenemos blogueros preferidos en diversos medios. Así de sana es la pluralidad y así debe mantener cada uno su línea. Porque será el tiempo quien tome la medida exacta de cuál de todos los caminos fue el más acertado. Para Álex Rosal, le basta con que alguien se acerque a la fe. Eso es toda una proclamación de intenciones que le honra. Y que hace reflexionar, en especial a mí misma, que no me encuentro muy dotada para la apologética. Sin embargo que cualquier escrito mío pudiera acercar al hecho religioso a alguien, también sería mi opción prioritaria, de saberla llevar a cabo. Mientras tanto intento que el diálogo fe- cultura y actualidad sean una constante en el blog. Un puente entre la fe y el mundo, para hablar desde el humanismo cristiano. Os dejo ya con la entrevista:

La conocida bloguera Carmen Bellver acaba de publicar una novela Al amanecer de la vida (Corona Borealis), que sorprenderá por su trama y el intento de la autora por dignificar la vida religiosa, en crisis de vocaciones, y su alegato en favor de la cultura de la vida.

- Carmen Bellver es maestra y una de los blogueras más antiguas de los digitales religiosos de la actualidad. ¿Escritora y bloguera o bloguera y ahora también escritora?
Con toda sencillez yo diría que primero escritora, tengo ya varios libros publicados. Lo de bloguera se remonta al 2006 en una época de despegue, de inicio de portales como religión digital o religión en libertad. Que yo sepa los primeros digitales religiosos en España que acogieron la fórmula de los blogs, tan popular en la actualidad. Y la verdad es que ahora mismo es un medio fabuloso de conexión entre la base de la Iglesia y la sociedad. Permite aportar muchas voces diversas e interesantes que hablan de lo humano y lo divino con frescura y sin complejos.

- ¿Cuál es la nueva criatura que has gestado. Nos anunciaste en tu blog que ibas a escribir sobre la vida religiosa. De que va un libro con un título como Al amanecer de la vida?.
Efectivamente el libro se anuncia como un reto: dignificar la figura de la vida religiosa en una época donde las vocaciones han caído en picado y se habla de un invierno eclesial. El título por contra, como se puede deducir es un alegato pro vida. Y de ambas cosas trata el libro.

- Entonces el libro, si trata sobre la vida religiosa como anunciabas
Si, en el sentido de que algunos personajes lo son. Pero no es un relato de la vida religiosa en sentido estricto, más bien el hilo conductor de la novela gira sobre el entorno de algunos religiosos y sus actuaciones, a veces afortunadas y en otras ocasiones deleznables.

- Dices en la sinopsis que es un relato coral escrito en tercera persona. ¿Por qué has elegido esta fórmula narrativa?
Son varias historias dentro de la misma novela. Era difícil entrar dentro de la piel de una joven religiosa, y no sé si tendría mucho atractivo para el lector de hoy. De manera que opte por utilizar varios personajes que tienen interrelación entre si. Hay una joven religiosa que sospecha de abusos en un sacerdote. Y ex alumnas que han sido apresadas por el mal de la época: la droga. Finalmente hay una joven cuyo voluntariado social le llevará a situaciones muy críticas.

- El libro se lee bien, absorbe la trama y permite reflexionar sobre el aborto en una época tan convulsa que recuerda nuestro momento actual. ¿Qué nos dirías sobre aquel ayer y el hoy?
Yo diría que el comienzo del libro no hace sospechar por donde van a desarrollarse los acontecimientos. En ese sentido su lectura sorprenderá. Y efectivamente nos lleva de la movida de la transición, con una sociedad también crisis a reflexionar sobre el momento actual. Aunque sean épocas completamente diferentes, hay vínculos de unión y temas que siguen siendo tan actuales como entonces.

- Y en cuanto a la vida religiosa que se refleja en el libro qué nos puedes adelantar
Probablemente la esperanza de un tiempo que como hoy se ha dado en llamar primaveral. También el compromiso social con todos los marginados. Y de otro lado, el marco histórico nos recuerda momentos como el asesinato de monseñor Oscar Romero. Están muy presentes los acontecimientos de Hispanoamérica en el Salvador y los hechos de la actualidad española que ya forman parte de la historia.

Al amancecer de la vida una novela que publica Corona Borealis y que está también en formato e-book, que esperamos sea leída por quienes defienden la vida como derecho universal y primario. Enhorabuena Carmen y muchas gracias.

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