Dios mío te amo, Tú eres mi salvación

Primero aparece el título, debo haberlo leído o escuchado en algún Salmo, recuerdo ahora que el Salmo 17 se le parece con una variante: Dios mio te amo Tú eres mi fortaleza. Y surge como un runrún interior. Una oración incesante que va creciendo y se repite de manera mecánica. Y ese Dios mío te amo es más un deseo, una finalidad, una búsqueda que se concreta en la segunda oración: Tú eres mi salvación.

Y así de sencilla es la oración y así de profunda. Porque reconocemos que Dios nos salva. Y le rogamos que nos aparte del mal todos los días. Deseamos amarlo y sabemos que el camino pasa por amar a los demás como a nosotros mismos. Pero ¡ay!, en ocasiones descubrimos que no sabemos amarnos tampoco a nosotros. Que nos falta mucho camino que recorrer en la súplica y en la oración. No hablo de falta de autoestima. Ni de depresiones que lleven a la anhedonia. Hablo de que la gente se pierde el respeto a ella misma en muchas ocasiones. Y eso también es una falta de amor.Te pierdes el respeto cuando te dejas llevar sin ser consciente de la presencia de Dios. Y te arrastran las cosas más comunes que te alejan de Él.

Dios mío te amo, es un grito anhelante en cualquier orante. Amo lo que representa Dios: el bien, la paz, el orden, la falta de egoísmo, de envidia, en definitiva de todo mal. Y amo su presencia en los demás y cuando reconozco la belleza en cualquier manifestación artística o terrestre. Porque también hay belleza en la bondad y en los gestos altruistas. Y vuelvo a clamar con la primera oración ¡Dios mío te amo!. Te amo también a través de esa persona que me recuerda a Ti. Te amo en la majestuosidad de un amanecer, en la sinfonía de una orquesta, en la simplicidad de un trozo de pan con jamón. Te amo en lo cotidiano y en lo magnificente.

Y vuelvo ala segunda oración: Tú eres mi salvación. En las noches oscuras, en los tropiezos del día a día. Tú eres mi salvación desde la aurora al ocaso. Y podría añadir, sin Ti no soy nada. Me fascina que cuando no quede rastro mio en esta Tierra pueda gozar del bien y del amor a tu lado. Y me enamora la idea de vivir en gracia permanente. Dios mío te amo, Tú eres mi salvación. Lo eres porque te hiciste uno de tantos, viniste a compartir nuestra suerte y a mostrar que no hay derrota si nos cogemos de tu mano. No la hay porque tras la muerte existe la vida eterna. La vida plena y verdadera.

Y ahora quiero compartir esta oración con mis lectores y que ellos le encuentren su sabor. Que la caten como un buen vino. Que la sorban gota a gota. Y notarán de inmediato la presencia de Él, su fuerza amorosa. Es algo que no falla. Una invocación que salva cuando el tiempo y la rapidez vertiginosa en la que nos desenvolvemos nos hace llegar al finalizar el día sin haber pensado en Dios ni un sólo instante. Y eso es frecuente para algunos. Otros buscamos la manera de que todos los días por la mañana, al mediodía, por la tarde y por la noche. Encontremos un pequeño momento para orar. Pero cuando eso se hace complicado, yo creo que una sencilla oración meditada, sirve para acercarnos a Dios. Una oración de tan sólo dos frases.

A muchos las oraciones vocales no les gustan. Necesitan caminar por otras rutas. Pues pese a todo les invito a que prueben con los Salmos para orar con ellos. Y para coger tan sólo dos frases y repetirlas sabiendo que estamos en presencia del Señor. Otros refieren los devocionarios clásicos. Hay ahora en Internet cantidad de recursos. Y me gustaría pensar que cuando subo al metro o al autobús y veo a la gente leyendo sus stmarphones, alguno puede que esté siguiendo la Liturgia de las Horas o recitando una oración o haciendo una comunión espiritual. Les parecerá pura fantasía, pero esa es mi propuesta de hoy, ojalá les sirva.

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Reflexionando sobre una pregunta del Sínodo de las Familias

De entre las 46 preguntas del cuestionario que el Papa plantea para el próximo Sínodo sobre las Familias, llaman la atención algunas, más que otras. Todo el cuestionario sobre la familia merece a mi juicio un diálogo fecundo entre quienes deseen responder a sus preguntas. Diálogo necesario con otros laicos que viven el drama de la secularización de la sociedad y que responde en el fondo a la pregunta decimotercera del cuestionario: ¿Cómo es posible concebir la familia como «Iglesia doméstica» (cf. LG 11), sujeto y objeto de la acción evangelizadora al servicio del Reino de Dios?

El otro día me hablaban de las confirmaciones en un colegio religioso. En todo el Centro se van a confirmar 20 alumnos. Y es un buen año, según me dicen. La inquietud me golpeó fuertemente. ¿Qué sucede en las familias para que sus hijos al dictado de la libertad de conciencia no deseen recibir el sacramento de la confirmación?. ¿Ha fracasado el colegio o éste está luchando contra algo más fuerte y de lo que no puede sustraerse?.

Puedo entender que de una parroquia sólo salgan 20 jóvenes, pero que de un centro religioso surjan estos datos me hace pensar que “la Iglesia domestica” no ha existido nunca en esas familias. Que jamás han estado por la labor de ser sujeto de evangelizadores al servicio del Reino de Dios.

Y si la pirámide se desplaza no podemos responsabilizar a los catequistas, ni siquiera al mismo centro religioso que se desvive por ilusionar a sus alumnos y busca de manera desaforada el modo de trasmitir la fe. Porque es en la familia donde se vive ese proceso de manera operativa. No basta con dejar a los hijos en un centro religioso y cumplir semanalmente con el precepto de oír misa. Ni siquiera con intervenir en la educación de manera directa. El fallo es de raíz. La fe está como mucho en hibernación en esos hogares.

Probablemente la pastoral matrimonial sea mas necesaria hoy que las catequesis de confirmación. A la postre, la vida adulta en la fe ya comienza con la comunión. Por tanto ir al sacramento del matrimonio con la idea de construir una Iglesia doméstica supondría de entrada desechar miles de parejas que acuden a los cursillos para cumplir con el expediente. Miles de parejas que tampoco han sido educadas en la fe o la viven de una manera sociológica sin el verdadero encuentro con Cristo Resucitado.

¿Cómo van a ser estas parejas Iglesia doméstica, ni evangelizadores al servicio del Reino de Dios?. Si de entrada ni siquiera saben en qué consiste esa gracia del matrimonio indisoluble. Ni creen en la misma. De facto son matrimonios que podrían pedir la nulidad, como han venido haciendo los asesores de famosos al pasar por el Tribunal de la Rota.

¿Vale eso para rebajar las exigencias y considerar que una vez rehecha su vida con otra persona tienen derecho a comulgar?. Este es otro de los temas candentes del Sínodo de la Familia

Pero es que a mi me preocupa lo sustancial. No se forman familias que tengan por objetivo ser Iglesia doméstica, son minoría y si preguntamos en la calle a los miles de casados por la Iglesia veremos que nos falta cultivar el jardín de la familia donde florecen los hijos de cuya educación en la fe no se puede delegar en la escuela.

Es cierto, como dice el Papa Francisco que la fe es una gracia, no se consigue la conversión si no actúa Dios. Pero la predicación y la evangelización es una llamada de laicos y presbíteros. No se puede dejar que la parroquia sea un expedidor de sacramentos. Con unas actas notariales con registros que no sirven para nada. Porque falta en la mayoría de las parroquias relevo generacional.

De manera que la pregunta vuelve a llevarnos a formar esas pequeñas comunidades parroquiales que van creciendo en la fe y no se limitan al recepto dominical y al cumplimiento de los sacramentos por mera costumbre sociológica. La virtud de crear esas pequeñas comunidades también debe pedirse en oración constantemente. Porque la mies es abundante pero los trabajadores son pocos. Rogad al dueño de la mies que envíe trabajadores Mateo 9, 32-38

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“La confesión no es ir a la tintorería a que te quiten una mancha”

Este Papa deslenguado construye titulares con su estilo coloquial. Titulares que unos interpretan de un modo u otro, pero que no dejan indiferentes a nadie. Su último viaje a Asia lo ha demostrado. Especialmente cuando se sitúa en la prueba de fuego de responder de modo espontáneo a los periodistas. Ciertamente la confesión es una de las gracias del catolicismo. Pero tiene una especie de leyenda negra sobre sí misma. A mi juicio se explica mal y también se confiesa mal. Pero es que no hay demasiado interés en los púlpitos por llamar a la gente al confesionario. Temen espantar a la parroquia con costumbres que se han convertido en ritos puntuales de la fe. La Iglesia exige al menos la confesión una vez al año.

Debo admitir que a mí también me cuesta confesarme. Especialmente porque casi siempre caigo en el mismo pozo de las cuentas del debe y haber. Una se preocupa por ser reiterativa. Teme no crecer en la gracia. Casi se exige que ese rato inclinada rogando perdón a Dios produzca un fruto espectacular. Nos volvemos repetitivos pero cuando un sacerdote tras hablar con él de tus miserias te dice que sigas así y que no dudes que vas por buen camino, la puerta de aire fresco se abre y respiras con todos tus sentidos. Si además pide que reces por los sacerdotes, entonces sabes que estás ante el representante de Cristo en la Tierra.

Buenas y malas experiencias en los confesionarios todos las hemos tenido. Por eso habría que retomar las palabras de Papa Francisco y dejar claro que no vamos a descargar la mochila para que todo siga igual. “No vamos a la tintorería a que nos quiten una mancha”. Tenemos verdadero propósito de enmienda. Y si nos cansa repetir las misma cuentas de conciencia, el espíritu de infancia es el mejor aliado. Estamos en manos del Señor quien nos gobierna con suavidad y a veces pide algo tan sencillo como que obremos el bien y nos apartemos del mal.

Luego viene saber distinguir lo uno de lo otro. Como cuando San Pablo habla del himno a la Caridad 1 Corintios 13-1-13. Los grandes pecadores que han sido grandes conversos han encontrado en la confesión a ese Padre que les hace fiesta en el reencuentro. Que les abraza incondicionalmente. Y acudir a recibir un abrazo es mucho mejor que suponer que vamos a contar cosas íntimas a otra persona. Sé de muchos que no se confiesan porque no creen que se produzca ningún efecto con hablar al sacerdote y pedirle perdón. Tampoco soportan el acto de humildad que es previo a inclinarse a quien es el representante de Cristo en la Tierra. Pero yo animaría a que no claudiquen en una primera y última confesión. Hasta los mismos santos como Teresa de Jesús tuvieron reparos con determinados confesores y buscaron a quien les hiciera crecer en la fe. Esa es la principal motivación. Recibir la gracia y la fuerza suficiente para vivir como cristiano.

Tal vez se ha olvidado el confesionario en la misma medida que la conciencia se ha vuelto laxa y ya nada es pecado. En la medida que se olvida que el cristiano tiene como meta la santidad de vida y que no es uno más como el resto. Aunque tenga que pasar como uno de tantos, como paso Jesús entre los suyos. El cristiano está marcado para evangelizar a los demás para llevarles la alegría de la fe. Y para ese camino se necesita transitar con una vida donde la oración y los sacramentos estén presentes. Aunque ya sabemos que nos juzgarán en el amor, no confundamos que ese amor son sólo las obras de misericordia. Hay mucho más por el camino.

“La vida moral también es un culto espiritual” así lo proclama el catecismo. Y hoy es fácil se abducidos por comportamientos inmorales, que se convierten casi en un estilo de vida. Por eso llama la atención que mientras a los primeros cristianos les identificaban por cómo vivían, hoy nosotros pasemos desapercibidos o seamos, a lo peor, anti-testimonio para los demás. La confesión de los pecados requiere conocer primero la fe que profesamos, admitir que hay ofensas graves hacia Dios. Ofensas que a veces se producen en nuestra relación con los demás. Y tener un cierto acto de contrición, que en definitiva es la resolución de no volver a pecar. Y especialmente tener el deseo de amar a Dios y a los demás, pese a nuestros defectos personales. Las obras buenas que llevan el sello de los sobrenatural, que están bendecidas por Dios, son las que atraen a los hombres a la fe y a Dios.

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Entrevista de Religión en Libertad sobre “Al Amanecer de la vida”

Que las personas respondan como amigos es una de las experiencias más gratas que la vida puede ofrecer. Y yo quiero dar las gracias a Religión en Libertad por ocuparse de mi libro Al Amanecer de la vida. En especial a Álex Rosal a quien he tenido el gusto de visionar un video en el útimo encuentro de Blogueros con el Papa donde explica su visión de qué entiende por un digital religioso. En su caso prima más lo testimonial que las noticias, porque le importa más la evangelización que las pequeñas batallas de este reino de embozados. En información religiosa puede ser muy buena esa diversidad, en especial para los asiduos lectores que tomamos nota de los diversos estilos que hay en la red.

Los digitales religiosos de hoy están alcanzando su punto de madurez. Todos sabemos qué vamos a encontrar en un portal o en otro diferente. Y tenemos blogueros preferidos en diversos medios. Así de sana es la pluralidad y así debe mantener cada uno su línea. Porque será el tiempo quien tome la medida exacta de cuál de todos los caminos fue el más acertado. Para Álex Rosal, le basta con que alguien se acerque a la fe. Eso es toda una proclamación de intenciones que le honra. Y que hace reflexionar, en especial a mí misma, que no me encuentro muy dotada para la apologética. Sin embargo que cualquier escrito mío pudiera acercar al hecho religioso a alguien, también sería mi opción prioritaria, de saberla llevar a cabo. Mientras tanto intento que el diálogo fe- cultura y actualidad sean una constante en el blog. Un puente entre la fe y el mundo, para hablar desde el humanismo cristiano. Os dejo ya con la entrevista:

La conocida bloguera Carmen Bellver acaba de publicar una novela Al amanecer de la vida (Corona Borealis), que sorprenderá por su trama y el intento de la autora por dignificar la vida religiosa, en crisis de vocaciones, y su alegato en favor de la cultura de la vida.

- Carmen Bellver es maestra y una de los blogueras más antiguas de los digitales religiosos de la actualidad. ¿Escritora y bloguera o bloguera y ahora también escritora?
Con toda sencillez yo diría que primero escritora, tengo ya varios libros publicados. Lo de bloguera se remonta al 2006 en una época de despegue, de inicio de portales como religión digital o religión en libertad. Que yo sepa los primeros digitales religiosos en España que acogieron la fórmula de los blogs, tan popular en la actualidad. Y la verdad es que ahora mismo es un medio fabuloso de conexión entre la base de la Iglesia y la sociedad. Permite aportar muchas voces diversas e interesantes que hablan de lo humano y lo divino con frescura y sin complejos.

- ¿Cuál es la nueva criatura que has gestado. Nos anunciaste en tu blog que ibas a escribir sobre la vida religiosa. De que va un libro con un título como Al amanecer de la vida?.
Efectivamente el libro se anuncia como un reto: dignificar la figura de la vida religiosa en una época donde las vocaciones han caído en picado y se habla de un invierno eclesial. El título por contra, como se puede deducir es un alegato pro vida. Y de ambas cosas trata el libro.

- Entonces el libro, si trata sobre la vida religiosa como anunciabas
Si, en el sentido de que algunos personajes lo son. Pero no es un relato de la vida religiosa en sentido estricto, más bien el hilo conductor de la novela gira sobre el entorno de algunos religiosos y sus actuaciones, a veces afortunadas y en otras ocasiones deleznables.

- Dices en la sinopsis que es un relato coral escrito en tercera persona. ¿Por qué has elegido esta fórmula narrativa?
Son varias historias dentro de la misma novela. Era difícil entrar dentro de la piel de una joven religiosa, y no sé si tendría mucho atractivo para el lector de hoy. De manera que opte por utilizar varios personajes que tienen interrelación entre si. Hay una joven religiosa que sospecha de abusos en un sacerdote. Y ex alumnas que han sido apresadas por el mal de la época: la droga. Finalmente hay una joven cuyo voluntariado social le llevará a situaciones muy críticas.

- El libro se lee bien, absorbe la trama y permite reflexionar sobre el aborto en una época tan convulsa que recuerda nuestro momento actual. ¿Qué nos dirías sobre aquel ayer y el hoy?
Yo diría que el comienzo del libro no hace sospechar por donde van a desarrollarse los acontecimientos. En ese sentido su lectura sorprenderá. Y efectivamente nos lleva de la movida de la transición, con una sociedad también crisis a reflexionar sobre el momento actual. Aunque sean épocas completamente diferentes, hay vínculos de unión y temas que siguen siendo tan actuales como entonces.

- Y en cuanto a la vida religiosa que se refleja en el libro qué nos puedes adelantar
Probablemente la esperanza de un tiempo que como hoy se ha dado en llamar primaveral. También el compromiso social con todos los marginados. Y de otro lado, el marco histórico nos recuerda momentos como el asesinato de monseñor Oscar Romero. Están muy presentes los acontecimientos de Hispanoamérica en el Salvador y los hechos de la actualidad española que ya forman parte de la historia.

Al amancecer de la vida una novela que publica Corona Borealis y que está también en formato e-book, que esperamos sea leída por quienes defienden la vida como derecho universal y primario. Enhorabuena Carmen y muchas gracias.

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Ernesto Cardenal cumple 90 años

El revolucionario poeta y sacerdote nicaragüense,  Ernesto Cardenal ha cumplido 90 años y el cultural de El País le dedica un editorial. Me ha parecido siempre un hombre integro, pero confieso que no he leído su obra, que algunos consideran profética. De manera que me he permitido subsanar mi ignorancia buscando algo de la misma a través de Internet.

De su Canto Cósmico he encontrado unos versos que reproduzco a continuación. Como homenaje y también para analizar un poco el fragmento:

Seres esencialmente cósmicos:
No podemos excluir a la tierra de la eternidad.
Esas luces allá arriba, la Jerusalén Celestial.
Si en matemáticas son infinitos los números,
los pares y los impares
¿por qué no una belleza infinita y un amor infinito?
Es una constante en la naturaleza
la belleza.
De ahí la poesía: el canto y el encanto por todo cuanto existe.
La tierra podría haber sido igual
de funcional, de práctica,
sin la belleza. ¿Por qué pues?
Todo ser es suntuario. ¿Necesario acaso que dieras
tan lujosísimas joyas
a tan efímeros peces
saltando este atardecer en el plan del bote?
Ámame, y si soy nada,
seré una nada con tu belleza en ella refractada.
Al fin y al cabo de la nada nació todo, nada vacía llena toda ella
de urgencia de ser.
Amor ciertamente fuera de este mundo sublunar.
Con esta vocación de algunos de un amor sin cromosomas…
Tu belleza te permite ser tirano.
Mirando en la noche esos mundos lejanos,
lejanos también en el pasado.
Estrellas del pasado. (Y el tiempo
es distinto para cada una de ellas.)
Alfa de Orión 5.000 veces más brillante que el sol.

El poema me parece muy interesante y deduzco por donde va la poesía testimonial de Cardenal. Exenta de rima, prosa poética distribuida en verso, reflexiona sobre el más allá y preguntando al creador por la belleza y su sentido. Para pasar al vacío, al anonadamiento del amor que el llama sin cromosomas. Un anonadamiento panteísta hacia la belleza del mismo Universo. Un poema bello y sencillo. Complejo y difuso. Revelador como debe ser cualquier poema en donde se intuye más que se explica. Cardenal ha recibido varios premios literarios y no me cabe duda de que es porque su voz personal brilla con luz propia.

Su imagen sin embargo, quedará enmarcada en ese reproche de San Juan Pablo II hacia un revolucionario hincado de rodillas. Su boina y figura son ya pura iconografía de un tiempo y una determinada época. Desde aquí mi felicitación a ese nonagenario que sigue pensando que el Vaticano está loco.

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Los amigos de la fe adulta

Madre mía, cómo me empeño en perder amigos. Pero es que durante lustros se les llenó la boca de que debíamos tener una fe adulta. Lejos de aquellas rutinas que parecían veneno en las Iglesias. Los valientes defensores de la fe adulta, comprometida con el mundo y no encerrada en sacristías, nos llevaron a un cristianismo preocupado por el mundo y los hombres que lo habitan. No se podía dar la espalda a la realidad social. Había que comprometerse y también abrirse al mundo. El diálogo fe-cultura es una asignatura que sigue pendiente y que muestra que la fe está muy escondida. Ya no se proclama en las artes y las ciencias, como antaño. Y apenas se dialoga sobre ella en los teatros y cines. Tal vez es que ya ni se piensa en lo trascendente.

Nuestra fe se ha vuelto cosa de minorías y parece influir poco en el devenir de la historia. Pero es completamente un juicio erróneo, nuestra fe como grano de mostaza sigue creciendo sin que sepamos advertir ni cómo ni por qué. Y mientras unas órdenes religiosas parecen abocadas a la extinción y las iglesias se convierten en galerías de arte. La semilla de mostaza sigue creciendo y florece en otros continentes y en otras órdenes religiosas.

Yo creo cada día más en la fe sin complejos. En la fe que sabe poner límites y tender puentes a la vez. Una fe que no rechaza a nadie, ni siquiera a la viejecita que se pasa todos los día rezando el rosario, mientras muchos religiosos y religiosas tienen verdadero espanto en fomentar esta devoción. Fruto de años de escuchar que la fe adulta estaba en otra onda, iba por otros caminos. Y resulta que para Dios hay cosas que son tan importantes que nosotros no podemos ni tan siquiera sospecharlas. Cosas que están en lo oculto del corazón y en la rectitud de intención con la que actuamos.

La única fe adulta es la que va haciendo madurar a la persona en la gracia. No hay otro camino. Y esa fe está muy lejos de las publicaciones bajo editoriales católicas de eneagramas o manuales de parapsicología o técnicas zen. Si esa literatura la encontramos en centros religiosos no nos extrañe que la fe haya pasado de adulta a adulterada. Y que se haya quedado mortecina. Y hagamos también un poco de autocrítica. Ya no defendemos los principios cristianos entre nuestros amigos descreídos. Esto es ya una claudicación pactada para mantener las buenas relaciones. Y es un error enorme porque le hace ver al otro lo poco que nos importan los principios que decimos profesar.

La providencia siempre es fabulosa, la caricaturas de Charlie Hebdo nos han mostrado unas polémicas interesantes, y también han permitido establecer límites que algunos se niegan a asumir. No podemos oponernos contra determinadas leyes aunque asesinen niños. Pero se puede blasfemar en nombre de la diosa libertad. Somos así de contradictorios. Y llevar este debate a la calle es una muestra de nuestra fe adulta, que se opone al dictado de lo correcto según los mass media

Estamos obligados a defender los límites que han estado rompiendo gobiernos sin ética ni principios. Y hacerlo de manera pacífica en nombre de un Dios que hecho hombre también sacó el látigo para azotar a los mercaderes. De un Dios que perdona y es misericordioso, pero espera el arrepentimiento y el cambio de conducta. El Dios buenista de quienes proclamaban esa fe adulta ha hecho que el mundo confunda misericordia con permisividad.

Dios es amor, pero nadie ha dicho que el amor no duela, no exija, no imponga sacrificios, no nos lleve más allá de lo razonable hasta perdonar al enemigo. Dios que es amor ha venido a enseñar por medio de su Hijo que es el Camino, la Verdad y la Vida, que el Reino de Dios tiene unos valores opuestos a los reinos de este mundo. Y no predicar sobre ello, nos convierte en cómplices de la frialdad religiosa que hay en nuestra sociedad.

Más debate, señores, necesitamos más debate sobre el día y la noche, la luz y las tinieblas; el cielo y el infierno. Al que muchos han arrancado de su mente para evitar la imagen de un Dios castigador. Sin embargo, la noticia clara de los Evangelios es que vendrá a juzgar a unos y otros. De manera que no estamos para convertir el cristianismo en celebraciones guay de las que los jóvenes se alejan con buen sabor de boca pero sin haber conocido en profundidad la fe que debieron conocer. El camino hacia la fe adulta, por tanto, es el de siempre: el de la santidad. Maravilla pensar que Jesús, José y María eran trabajadores del pueblo. Maravilla pensar que en lo cotidiano y en el día a día esa fe se va haciendo adulta en la medida que es permeable a la gracia.

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Una buena pregunta para las urnas: “¿Qué buscáis?”

Primero fueron a por los jubilados. Les iban a situar en la edad dorada. Y eso contó millones de votos durante décadas. Luego fueron los andamiajes con el matrimonio homosexual, aborto libre, etc. Y se sumaron otro montón de votos porque eso que se llama progresismo viste de rosa y lo lleva a gala. Se ha llegado a tal deleznable estado moral que los embriones se cotizan al mejor postor y hoy se puede ser madre de alquiler y padre por tener un buen puñado de billetes y una legislación permisiva porque en definitiva ya sólo cuentan los votos. De esa manera el sistema político se ha plegado a las directrices de una moral occidental tipificada en los cuatro puntos cardinales: aborto; matrimonio homosexual; hedonismo y consumismo. Y la ética se ha perdido por el camino difuminada en eso que llamamos “derechos”.

En el caladero de voto están también los musulmanes. Que contados numéricamente son tan importantes como para legislar contra los ahora calificados islamofóbicos. No se lo vayan a perder. Estos cerebritos de políticos que nos han tocado en suerte me pregunto si ven la realidad con visión política o como coartada electoral. Si todo se mide por las urnas en función de contentar un electorado, algo falla en la democracia.

La realidad es que se empeñan en decir que no estamos en una guerra de religiones. Lo cual es cierto, pero tal vez debiéramos comprender que un islamista nos ve como corruptos y sin principios. Algo de lo que no está muy lejos de la realidad. La libertad confundida con libertinaje no podrá nunca vencer una moral férrea sometida a las creencias más profundas. Ellos van en una misma dirección, nosotros nos bifurcamos en miles de trayectos contradictorios.

Estamos en un estado de decadente postración frente a un terrorismo apoyado implícitamente por alguien que se dije amigo nuestro. No olvidemos que la masacre de Oriente Medio ha tenido importantes apoyos dentro del mismo mundo musulmán. Estamos en guerra con el terror en una yidah que puede saltar de mezquita en mezquita sin que nadie lo consiga impedir. Mirar para otro lado es casi el suicidio que parece imponerse Europa.

La emigración dirigida por mafias controladas por redes políticas tienen ya un objetivo claro. No se trata de huir de sus países y convertirse en mano barata en el viejo continente. Ese juego les ha salido por la culata y ahora no pueden arreglarlo. Mejor hubiera sido no expoliar las riqueza naturales de esos países, origen de la inmigración Ni provocar guerras que les han hecho huir de su tierra. Ni diezmar de hambruna a la población que huye despavorida Todas esas estrategias políticas al cabo de treinta años han dado lugar a lo que hoy es el mundo pluriétnico de Occidente.

Y seguimos dejando que nuestros principios fundados básicamente en su origen en el cristianismo, principios que el laicismo de la Revolución francesa retomó, como la igualdad, la fraternidad y la libertad, que son tan evangélicos que en el siglo I ya desconcertaban a la poderosa Roma. Esos principios se han ido desvaneciendo en una cultura pagana muy similar a la romana. La decadencia moral de occidente será el origen de su propia caída.

Sólo nos salvará la fe que convierte la sociedad no en una economía de mercado dispuesta a arrasarlo todo, sino en el bien común que sabe distribuir la riqueza con equidad y la justicia con imparcialidad. Mientras tengamos complejos ridículos sobre dónde está el limite de la libertad de expresión, es que todavía no nos hemos enterado de que lo que se dilucida es el estilo de vida occidental y su amoralidad política, económica y social.

La fortaleza de Occidente no se mide por la fortaleza en los principios volterianos, sino en los más profundos que provienen de la Ley Natural y que son el motor de la historia. Afortunadamente siempre hay alguien velando porque no nos convirtamos en lobos que devoran a sus propios hermanos. En ese sentido la banca ética y las propuestas de reforma del Fondo Monetario Internacional, podrían ser la puerta de esperanza dentro de este aparente caos al que el Estado del capitalismo desaforado nos ha llevado.

Deberíamos aprender a vivir sin ambicionar esos aparentes dioses del mundo que son dueños de las mayores fortunas. Deberíamos proponer unos límites a la riqueza privada. Y un intervencionismo estatal que profundizase en mantener los servicios sociales por encima de rentabilidades y beneficios espurios que nos han llevado al fracaso. Pero para eso tal vez debiéramos postular la pregunta que hoy hace Jesús a Andrés y otro discípulo “¿Qué buscáis?. (Juan 1, 35-44)

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El triunfo de La Verdad

El evangelio de hoy nos vuelve a hablar de que Jesús no ha venido a llamar a los justos sino a los pecadores.(Marcos 2, 13-17). Partiendo de que todos somos en mayor o menor grado pecadores. La fe viene a derramar la gracia de la salvación a todos los hombres. Incluso los peores especímenes de la especie tienen la puerta abierta para entrar. La conversión y el perdón de los pecados son los caminos que llevan a Dios. Nosotros como creyentes sólo somos instrumentos en manos de la Gracia. Es cierto que nos compete lidiar en buena lid la batalla del ejemplo de vida, que es el mejor modelo para la conversión.

La nobleza de corazón abre las puertas a las simpatías de otros. Se preguntan por qué se hace tal o cual cosa, ¿cómo es posible que se perdonen las injurias?. ¿Por qué rezamos por los enemigos, por quienes nos persiguen?. Es ahí cuando comienzan los interrogantes cuando Dios está obrando una transformación en el otro.

Las vidas de los conversos, de los fríos en la fe que regresan al calor de la Iglesia, siempre tienen un proceso de preguntas inquietantes. Para los ateos redomados eso no es posible. No hay ninguna inquietud, tan sólo afirmaciones categóricas, soberbias e infumables. No encuentran el diálogo oculto de la fe y la razón. Y probablemente tampoco el camino para llegar a ese diálogo con gente adecuada que les ayude, o con libros que les abran los ojos. Salvo que se opere el milagro de la Gracia que suele derrumbar montañas.

Por eso es tan importante explicar que nosotros nos consideramos muy poca cosa, de ahí que oremos con insistencia por la conversión de todos los pecadores, entre los que nos incluimos. Pero también somos el manantial que riega diariamente con plegarias por la paz del mundo, por la conciencia de los políticos, por la redistribución de las riquezas, por el bien común. Oramos y nos manifestamos, aunque siempre silencien nuestras voces los mass media, más dispuestos a destacar lo malo que lo bueno.

Y es que el escándalo hace mucho daño. Ya lo dijo Jesús “Ay de aquel que escandalizare! (Mateo 18-6). Las palabras del Papa Francisco hablando sobre la libertad de expresión, fueron manipuladas y se llegó a afirmar que el Papa había vuelto a la ley del Tailón. Por un comentario que hizo sobre quien ofendiese a su madre. Hay que ser rebuscado y malintencionado para llegar a semejante conclusión. Pero ahí esta el editorial de El País a quien ya no le cae tan en gracia el Papa Francisco.

Y es que cuando se habla en nombre de la Verdad, y no de un relativismo guay donde cabe cualquier cosa, siempre te encontrarás con “el enemigo dispuesto a presentar batalla”. Y como el mismo Evangelio indica son más astutos los hijos de las tinieblas que de la luz. La apologética o defensa de la fe dentro de los medios generalistas, apenas tiene incidencia. Sólo vemos artículos que reseñan al Papa Francisco o a la Conferencia Episcopal o a cualquier obispo. Pero nunca hay un apartado dentro de esos medios para la fe, sea cual sea. ¿No es un poco extraño que tenga que crearse digitales especializados?.

Eso da la medida de la importancia que tiene la fe en la sociedad, apenas unas notas si la noticia es el viaje del Papa a Asia; algunas si se reclama una catedral como mezquita; otras si hay un misionero asesinado en algún país. Para los periódicos generalistas las noticias religiosas son un apartado más de sucesos de actualidad. Hay poco artículo de opinión, poco columnista especializado, poco relieve para lo trascendente.

Y por contra se nos dice que estamos inmersos en un choque de civilizaciones done la fe ocupa un lugar determinado. Pero en Occidente esa fe, sea del color que sea, es un estorbo. Y lo vemos con los movimientos laicistas pro blasfemia en honor a la diosa libertad de expresión. Si cada día se aleja más el debate de la Verdad en la ciudadanía, no es extraño que los creyentes formemos un pequeño ghetto dentro de la sociedad. Nos toca llevar la luz de la fe con paz, sabiendo que el mismo Evangelio proclama que llegará un momento que parece que vayamos a desaparecer. Pero al final triunfará la Verdad.

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Juan José Tamayo y la teología al estilo Icaro

A Juan José Tamayo le han prohibido dar una conferencia en una parroquia. Con independencia de que el tema fuera sobre los mártires del Salvador, Ignacio Ellacurría y compañeros, me parece que objetivamente se ha actuado bien por parte del Arzobispado de Barcelona. Que la parroquia ceda otro local de su propiedad ya es un tema que tendrá que dilucidar el obispado con su párroco. Pero un señor que no comulga con la Iglesia Católica y cuya máxima aspiración siempre es darle un estacazo, debe expresarse en otros foros que no tengan relación con la Iglesia. Como su querida cátedra en la Universidad Pública sobre Teología y Ciencias de las Religiones, por ejemplo.

Vemos como la libertad de expresión no colisiona para nada con su libertad de manifestar todo tipo de postulados. En algunos coincidiremos, en otros no, desde luego, porque está muy lejos de la Iglesia tal y como yo la entiendo. A mi su defensa de la mujer dentro de la Institución me ha parecido siempre oportunista. Es un tema que da aforo para su Congreso de la Asociación de teólogos Juan XXIII. Le veo aupado por medios muy críticos con la Iglesia como los editoriales que le publicita El País quien, por contra silencia otras voces que también son Iglesia y en cambio han estado marginadas de los medios de comunicación durante décadas.

En esta casa siempre ha sido muy bien recibido él y todos sus compañeros. Lo que es una muestra más de pluralidad en Religión Digital. Yo soy simpatizante de la teología de la liberación y también soy crítica con la postura de la Iglesia sobre la mujer. No porque desee ser sacerdote, sino por temas de otro tipo de casuística en la que el sistema piramidal de la Iglesia ha dejado en el banquillo a las féminas. Aunque luego las eleve a los altares o mantenga a María como Reina del Universo.

Es decir que puedo coincidir con Tamayo en algunos de sus postulados. Pero todo lo que le he ido leyendo sin embargo, me ha ido alejando de ese tipo de teología y de sus propuestas. Así como la del resto de teólogos de la Juan XXIII. Tanto es así que de leerlos con interés he pasado a ignorarlos por aburrimiento. Y eso que podría asegurar que tanto yo, como muchos, mediante foros y asociaciones diversas, hemos sido formados por este tipo de teólogos. Que en este momento esperan resurgir de sus cenizas pero que me da que les va a suceder como a ïcaro con eso que han dado en llamar la primavera de Francisco.

Estoy segura que van a haber revisiones. Veremos a monseñor Romero en los altares, algo impensable hace décadas cuando la guerrilla asolaba Centroamérica. Si me apuran, puede que veamos también al padre Ellacurria como mártir. Pero más allá de reconocer que dieron su vida por defender a los pobres y postularse contra un tipo de sociedad capitalista. No creo que se den más variaciones.

Porque la economía no es una ciencia de la teología. Y porque la Doctrina Social de la Iglesia toma el relevo en ese campo. Bastaría con aplicarla como programa político para que el mundo cambiase de dirección. Pero entonces las obras y los frutos serían humanos. Y en eso la Iglesia es muy categórica. O las obras son fruto del Espíritu o provienen del maligno. A quien estoy seguro que Juan José Tamayo menosprecia olímpicamente.

Yo estoy segura que veremos su discurso publicitado por El País o Redes Cristianas o Atrio. Todos ellos siguen el mismo proceso desde hace años. Lo malo es que el tiempo ha cambiado las horas del reloj de la historia. La teología con resabios marxistas ya no tiene cabida, se les hundió la base y la han transformado en economía de mercado. Pero si la teología trata de explicar a Dios al hombre, si en su significado original pretende el estudio de las cosas o hechos relacionados con Dios. Algo falla y no me digan el qué. Se ve con sólo leer los artículos de estos teólogos.

A mi juicio les falta espiritualidad. No enseñan a crecer en la fe sino que cuestionan esa misma fe que nos otorgaron por gracia en el bautismo. Y con esos mimbres andan construyendo una anti-Iglesia dentro de la misma Iglesia.

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Podemos: preludio de lo que suceda en Europa

En el tablero de ajedrez que se han montado los partidos hay unas cuantas piezas que se les han olvidado. Son el azar, el destino, las fuerzas telúricas, qué se yo. Algo que en un determinado momento hace saltar las piezas del tablero y rompe todos los esquema. Por ejemplo que estuviéramos asistiendo a la muerte del PP- PSOE e Izquierda Unida. Tres fuerzas dinamitadas por caras nuevas, valores nuevos y apuestas de riesgo como las de Pablo Iglesias, que parece ser quien se va a llevar el gato al agua. No me olvido de como desapareció UCD o AP y lo que aquello supuso.

Y si no contemplen ese jaque social que Podemos se ha montado para el día 31 de enero con una movilización bajo un lema que nos recuerda al lejano 1.982 de Felipe González y su “Por el cambio”, clamaban los socialistas. “Marcha por el cambio proclaman ahora los de Podemos”. Y el fervor y la pasión de los años ochenta ha hecho mella en una juventud que andaba pasando de la política. Y que ahora se sube al carro porque ha comprendido que se les escapa eso que construyeron sus padres “el estado de bienestar”. Algo que han destrozado pasito a pasito los partidos mayoritarios.

No digo que lo hayan hecho a propósito, sigo pensando en el destino y el devenir de la historia que modifica ahora los puntos geoestratégicos del mundo en un tiempo récord. Y me sorprende el aplomo del Sr. Iglesias porque lo veo ahora con respaldo. El mismo que consiguió Felipe González y con la misma estrategia. Ha salido de España ha explicar la movida y como se puede destruir “la casta”. La cuestión es que para conseguir esa financiación y esos respaldos como nos enseñó Maquiavelo hay que ceder unas determinadas cartas en el juego. Y ahí es donde entramos en arena movediza.

Y entramos en una nueva era donde podemos encontrarnos que de la estabilidad nos vamos al desastre, porque Europa es ahora el peón de los yijadistas, que pueden muy bien ceder sus simpatías comprándole programas televisivos a este señor Iglesias. Sin embargo, como todos somos castizos ya sabemos aquello de dime con quién andas y te diré quién eres. Parece que esa señores es la triste realidad de lo que hay detrás de tanto guiño al pueblo soberano. Una falsa hipocresía de la que no sabemos bien por donde podremos escapar.

Pero hace falta el cambio. Y ojalá me equivoque y estos chicos de universidad y nuevas tecnologías sepan tocar los acordes del himno que nos lleve a todos en armonía y concordia. Sin acritudes ni maderamens carcomidos, sin puñaladas por la espalda. Porque si comenzamos ese tipo de política estaremos repitiendo la historia en su peor versión. Y Europa caerá en el caos que nos están preparando desde hace años. Y España será, una vez más, el experimento de lo que se nos viene encima.

La ciberguerra es total en este momento y la situación del terrorismo internacional podría cambiar las tornas. Sólo hay que mirar con perspectiva, analizar la Europa de los ochenta para comprender lo que llevo diciendo hace tiempo. Que ya no vale lo de antes, que estamos en un tiempo nuevo donde mandan y mucho los petrodólares, pero también la alta tecnología en manos de Asia y Rusia. Yo rezo porque no suceda nada nuevo en Europa De momento es Oriente a quien le ha tocado bailar con la más fea. Pero lo que está sucediendo allí es de una gravedad que las pedorretas entre partidos en este país me parecen un mero show para lo que se avecina. Que tardará en llegar, es posible. Pero mientras, vemos como los valores occidentales siguen cayendo dirigidos siniestramente por la mano del fanatismo laicista o yijadista. Que tanto monta, monta tanto Isabel como Fernando.

Las declaraciones de un miembro de Podemos sobre la posible supresión de la Semana Santa en Sevilla ponen sobre el aviso de cual es el discurso en determinados temas. Y eso no va a solucionar el paro ni el resurgir económico del país, pero sí dividirá la opinión pública y radicalizará otra vez el ambiente

Yo deseo defender la libertad de expresión pero los tertulianos que echan gasolina a la sociedad son como Charlie Hebdo con sus caricaturas, verdaderos irresponsables que no saben dónde se encuentra en respeto y la dignidad. Y esos tertulianos políticos o periodistas están falseando la realidad. El verdadero problema de la situación actual todavía no se ha querido nombrar. Todavía está solapado. Pero esa cuarta guerra mundial de la que habla en su libro José Catalán Deus ha comenzado desde que terminó la tercera, la de la guerra fría.

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